Agricultores del Illimani siembran en otros pisos ecológicos y utilizan plaguicidas ENLARED MUNICIPAL | [03.07.12] El retroceso de los glaciares del Illimani, alentó a los agricultores de nueve comunidades aledañas al nevado a sembrar en pisos ecológicos cada vez más altos, y a utilizar plaguicidas para combatir algunos de los efectos del cambio climático. Los datos son parte de la investigación "Estrategia de adaptación a los efectos del Cambio Climático y Global en comunidades de la Microcuenca del Río Sajhuaya", fue realizada por el Centro de Apoyo a la Gestión Sustentable del Agua y Medio Ambiente "Agua Sustentable", con el apoyo del Instituto de Investigaciones Agropecuarias y Recursos Naturales (IIAREN) y el Instituto de Hidráulica e Hidrología (IHH) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). La coordinadora de la investigación, experta en Recursos Hídricos, Paola Pacheco, señaló que a partir del año 2007 se empezó a notar la variable extra en cuanto a la garantía en el acceso al agua, debido a la variabilidad climática y al cambio climático. Agua Sustentable empezó a trabajar en las microcuencas de Choquekota del municipio Palca, que son alimentadas por el glaciar del Mururata y, posteriormente en 2009, en la microcuenca de Sajhuaya del nevado Illimani, debiodo a que el retroceso de sus glaciares es cada vez más acelerado. "En los últimos 30 años hubo un retroceso de glaciares entre un 15 al 20 por ciento, entonces era importante ver cómo esto estaba afectando la vida de las comunidades", señaló Pacheco en el periódico digital PIEB. Explicó que debido al aumento de temperatura, los agricultores de la cuenca Sajhuaya se animaron a cultivar productos agrícolas como el durazno en gradientes cada vez más altos, y sembrar otros cultivos como lechuga y demás hortalizas donde antes solo había papa. La diferencia altitudinal de la cuenca hace posible distintas ecoregiones como la altoandina y la puna húmeda, que oscilan entre los 3.700 metros sobre el nivel del mar (msnm) y 4.800 msnm. "De cierta manera es una ventaja para los cultivos, pero la desventaja está en la presencia de plagas, como los gusanos de maíz que antes no habían, por lo que comenzaron a usar más plaguicidas. Se trató de adaptar algo de producción orgánica, pero hay más plagas", afirma. En una relación de costos, ingresos y beneficio por cultivo de papa con y sin plaguicidas, se concluyó que los agricultores que emplean plaguicidas invierten 16.970 bolivianos en una siembra, poco más de 2.000 bolivianos que aquellos que no la utilizan, y al momento de recibir ingresos por la venta del producto, perciben 22.070 bolivianos en relación a 24.430 bolivianos que reciben los orgánicos. El estudio tuvo el objetivo de guiar a las comunidades en cuestión, el proceso de adaptación planificada, a fin de reducir su vulnerabilidad ante el cambio climático y global a través del fortalecimiento de capacidades adaptativas y la minimización de los impactos actuales y riesgos futuros. El estudio también ofrece un monitoreo del cambio de cobertura y uso del suelo que se dio en la microcuenca Sajhuaya, realizado a través de técnicas de teledetección entre 1954 y 2009, lo que muestra que las áreas de cultivo se ampliaron en 200 hectáreas, y el suelo desnudo en casi 800 hectáreas. Paralelamente se perdió aproximadamente 900 hectáreas de nieve y 225 hectáreas de áreas de descanso conocidas como aynocas. Las pérdidas de bosque y bofedales también fueron importantes. Se estima que la superficie de bosque perdida se convirtió en suelo desnudo y rocoso, mientras que el área de bofedales se convirtió en zonas de cultivo y suelo desnudo. Como parte del trabajo, Agua Sustentable, también financió varios proyectos de infraestructura para el sistema de riego, atajados y otros necesarios en las comunidades. El equipo multidisciplinario estuvo bajo la coordinación de Magalí García (IIAREN); Paula Pacheco (Agua Sustentable) y Edson Ramírez de (IHH). Los investigadores principales fueron Richard Mamani Yujra, Edwin Torrez y Hugo Soliz. pp/eb
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